Testigos de la historia

Cada primer miércoles del mes, una multitud se reúne alrededor del Palacio Real de Madrid. Lo curioso es que esta vez los protagonistas no son los reyes. Desde temprano un operativo especial supervisa la entrada del público y a las doce en punto se pone en marcha la secuencia de actos. Se trata del Relevo Solemne de la Guardia Real, idéntico al que se hacía a finales del siglo XIX.


El espectáculo, perfectamente coreografiado, reúne a por lo menos cuatrocientos hombres y mujeres de la Guardia Real vestidos con sus uniformes de gala. El Comandante entrante pasa revista para verificar el perfecto estado del personal. Los gastadores abren el desfile caminando desde la Puerta del Príncipe; mientras lanceros, coraceros y batidores se exhiben al paso de sus vistosos caballos de pura raza española. Los visitantes que llegaron temprano esperan en la Plaza de la Armería, mientras escuchan atentos al experto que, a través de altavoces, explica con detalle cada movimiento.

Relevo Solemne en la Plaza de la Armeria

Los más aplaudidos son los alabarderos. Su paso elegante nos remonta hasta el año 1504, cuando el rey Fernando el Católico, después de haber sufrido un atentado en Barcelona, fundó su escolta real armada con alabardas, una especie de lanza con una cuchilla transversal en forma de hacha. Desde entonces, han sido ellos quienes prestan el servicio de protección más cercano a la familia real. Allí descubrí que su nombre proviene de la curiosa arma que llevan y nada tiene que ver con aquello de ofrecer alabos y elogios a los monarcas.

Alabardero Real armado con la alabarda

La historia de España sitúa a los alabarderos como héroes aquel 2 de febrero de 1852. La reina Isabel II recién había dado a luz a la infanta Isabel. Se disponía a acudir a misa cuando el sacerdote Martín Merino y Gómez se acercó a ella y simulando buscar un documento extrajo de su sotana una daga con la cual intentó asesinarla. Los alabarderos actuaron de inmediato protegiendo a la reina y apresando al atacante, quien días después fue condenado a muerte.


Los alabarderos desfilan ahora ante los espectadores que toman fotos y hacen videos con sus celulares. Quienes no llegamos temprano nos quedamos detrás e intentamos conseguir una mejor ubicación; otros todavía están haciendo la fila para entrar, con la ilusión de poder ver aunque sea el final. Los alabarderos pasan perfectamente ataviados con el uniforme de gala que lucen desde 1874, cuando se restauró la monarquía en España, con el rey Alfonso XII. Su madre Isabel II, había sido destronada y exiliada durante la sublevación militar, conocida como La Revolución Gloriosa de 1868. Con el regreso de los Borbones se restableció la Guardia Real y el Acto Solemne de Relevo que ahora admiramos se convirtió en rutina diaria en el Palacio.


Tenemos suerte, a pesar del frío, el sol nos calienta acompañando con su intensidad el ritmo imponente de las trompetas y tambores de la banda de música. Primero se da el cambio de los comandantes en Jefe de las Guardias; luego en los puestos de artillería y caballería, y finalmente se reemplazan los centinelas.

El desarrollo de los actos es idéntico al que se hizo durante los diez años de reinado de Alfonso XII, apodado el Pacificador. Su muerte repentina por tuberculosis, cuando solo tenía veintisiete años, provocó una crisis a la espera de que su viuda, María Cristina de Habsburgo, diese a luz, cuando lo que correspondía era coronar reina a su hija mayor María de las Mercedes. El 17 de mayo de 1886 nació Alfonso XIII e inmediatamente fue reconocido como rey, aunque su madre actuó como regente hasta que él cumplió dieciséis años. Así la tradición del Relevo Solemne continuó hasta que en abril de 1931, se proclamó la Segunda República y el rey Alfonso XIII partió al exilio.


En la plaza algunos de los asistentes ya agotados comienzan a retirarse. Los militares no pierden la compostura y honrados de la tradición que representan continúan sin distracción el protocolo establecido.

Durante la Segunda República Española no hubo Relevo Solemne; tampoco durante la Guerra Civil, entre 1936 y 1939; ni durante los cuarenta años de dictadura de Francisco Franco. Tras su muerte, en 1975, Juan Carlos I es proclamado rey de España y con él regresa la Guardia Real. La tradición del Relevo Solemne había quedado en el olvido hasta que en 1994 se recuperó como un acto mensual que continúa hasta nuestros días, ahora bajo el reinado de Felipe VI, quien asumió el trono al abdicar su padre en 2014.


Ahora la guardia saliente pide al Coronel Jefe permiso para retirarse y, como si no estuvieran cansados, después de una larga jornada, salen en un sincronizado desfile que recorre los alrededores del Palacio Real y culmina con un concierto de música. El público sigue atento, como hipnotizado por la armonía que transmiten. Sus notas musicales impregnan el ambiente orgullo, honor e historia… una historia que se sigue escribiendo y de la que ahora nosotros somos testigos.


Si te interesa conocer más sobre la reina Isabel II te invito a leer mi escrito La Reina de los Tristes Destinos entrando aquí. También parte de la historia de Alfonso XIII y su madre están en mi escrito El Palacio de Miramar: Un palacio sin rey, que puedes leer aquí.


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