Vandalismo o arte: ¿Cómo lo llamarías?

Escurridizo, provocador y misterioso, así describen al artista que llegaba a conocer en esta exposición. Hasta entonces pensaba que no se le podía llamar artista a un grafitero, pero Banksy me puso a dudar.


Este británico cuya identidad se desconoce, empezó en los años noventa pintando en las calles de Bristol en Reino Unido, en donde, desafiando las leyes, levantó su voz de protesta a través de sus creaciones. La ciudad estaba invadida por el boom del aerosol y él rompió los esquemas combinando escritura con grafitis y el uso de plantillas, que le facilitaban trabajar de prisa sin ser descubierto. Comenzó pintando ratas, un animal urbano capaz de sobrevivir a cualquier situación. Las ratas de Banksy, que siempre llevaban un collar con el símbolo de paz y amor, transmitían todo tipo de mensajes llamativos.

Las creaciones de Banksy fueron evolucionando y comenzaron a aparecer en las calles de Londres. Inmediatamente conectó con el público que se sintió identificado con su original estilo crítico. Para entender sus obras no hace falta saber de historia del arte, basta con tener sentido común para sintonizar con sus mensajes burlescos sobre temas políticos, culturales y éticos. Sus protagonistas favoritos: los policías, los políticos y la monarquía.

Desafiando las reglas, Banksy siguió pintando… si le borraban alguna de las obras la volvía a hacer una y otra vez sin problema. Su protesta cruzó las fronteras de su país sorprendiendo con pinturas clandestinas en varias ciudades de Estados Unidos, Francia, Italia, Israel, Australia e incluso colándose con sus mensajes subversivos dentro de importantes museos como el Moma de Nueva York y el Museo Británico.


A pesar de todo lo polémico que puede resultar, Banksy es un artista de paz. Algunas de sus obras más emblemáticas están en el muro de Cisjordania en donde, sin dejar de ser mordaz en sus críticas, parece invitar a las partes a cesar la violencia, reemplazando las bombas con flores u otros elementos inofensivos.

A partir del año 2000, Banksy inicia con exposiciones individuales de óleos, acrílicos y esculturas; luego con las serigrafías inspiradas en sus más famosos grafitis, las cuales se comercializan a través de una página web que valida su autenticidad. Las obras comenzaron a cotizarse muy bien, vendiéndose en promedio entre diez mil y cincuenta mil dólares, aunque algunas superan ya el millón de dólares. En el 2010 la Revista Time incluyó a Banksy entre los cien hombres más influyentes del mundo y en el 2013 la Revista Forbes lo situaba como el pintor vivo que más facturaba… bastante contradictorio para un artista que a través de sus creaciones hace una crítica potente contra el consumismo.

Quizás por eso en octubre de 2018 Banksy sorprendió al mundo otra vez, destruyendo una obra que acababa de ser vendida por 1.4 millones de dólares en una subasta. Los asistentes no lo podían creer cuando ante sus ojos, la recién adjudicada pintura: “La niña con globo” comenzó a autodestruirse pasando por una trituradora de papel que estaba escondida en el marco de la obra. ¿Otra burla al consumismo o tal vez una estrategia de mercadeo? Los medios más importantes del mundo registraron la noticia e incluso especularon que el propio Banksy activó la trituradora sentado entre el público y hoy se venden pequeñas reproducciones de “La niña con globo” que se autodestruyen al tocar un botón.

Banksy se revela como un antisistema y ha hecho cosas sorprendentes como vender sus obras en 60 dólares en un puesto ambulante en el Central Park de Nueva York; también ofreció regalar copias de su obra “La niña con globo” a quienes le enviaran una foto de su papeleta electoral como prueba de que habían votado contra el Partido Conservador; y cuando pintó un mural en un centro para jóvenes en riesgo social en Londres que necesitaba recaudar más de 200 mil dólares para seguir funcionando.


Lo que empezó como una protesta visual creció en proporciones insospechadas. A pesar de ser millonario y famoso mantiene su esencia: sigue pintando anónimamente en las calles sus llamativos mensajes. Mientras en algunas ciudades la policía le persigue y borra sus obras considerando que se trata de vandalismo; en otros lugares sus creaciones son protegidas con vidrios para evitar que se pierdan y se han convertido en atractivos turísticos.


Banksy es irreverente, controversial y creativo. A través de sus obras y del misterio que lo rodea, logra comunicar un mensaje potente. No sabemos si se trata de una persona o de un colectivo, pero estoy convencida de que han sabido manejar con genialidad la comunicación, el mercadeo y por qué no, también las artes. Ojalá pudiera llevarme una de sus obras a casa, pero estoy lejos de poder participar en aquellas subastas de Nueva York y Londres. Al terminar la exposición paso por la tienda y me conformo con comprar una postal con uno de los diseños más polémicos. Comienzo a ver con otros ojos el Street Art Contemporáneo; ahora voy por la calle y me fijo atentamente en los grafitis que me rodean, quizás algún día tenga la suerte de descubrir una nueva obra de Banksy. Incluso me queda la duda si tal vez me haya topado con él sin saberlo, entre la muchedumbre que visitaba su exposición en Madrid.


Aquí les dejo un vídeo con las mejores imágenes.


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