Un spa de hace 20 siglos

Música relajante, sauna, masajes, baños calientes y fríos, podría estar describiendo un moderno spa de moda en la ciudad, pero no… Así de bien se la pasaban los antiguos romanos hace dos mil años, en Las Termas de Campo Valdés, uno de los yacimientos romanos más importantes del norte de España. Se trata de una construcción de finales del siglo I y principios del II que nos permite descubrir detalles asombrosos de una época que por lo general relacionamos con luchas de gladiadores, teatros, circos y grandes comilonas.


Las investigaciones han demostrado que los romanos cuidaban su cuerpo y entre sus diversiones favoritas estaban los baños termales. Las Termas Romanas de Gijón se descubrieron en 1903, pero se mantuvieron ocultas hasta que en 1990 comenzaron los estudios arqueológicos que confirmaron que se trata de una edificación de hace veinte siglos, dedicada a los baños y cuidados físicos del cuerpo, al que asistían personas de todas las edades y clases sociales, incluyendo los esclavos.

Los visitantes pueden caminar a través de las termas

La costumbre era ir cada tarde, después del trabajo, y antes de la cena, pero no se trataba de un baño rápido para asearse, sino de un ritual muy especial cuyo propósito era relajarse, hacer amistades y divertirse. Las familias adineradas tenían sus propias termas privadas en casa, un lujo que la mayoría del pueblo no podía darse; para ellos los gobernantes ingeniosamente crearon estos edificios públicos con espacio suficiente para leer, disfrutar de la buena música, escuchar poemas y por que no, discutir sobre política o cerrar negocios. La construcción contaba con un diseño particular muy bien pensado. Cerca de la entrada estaba el lugar de vestuario donde los asistentes dejaban sus pertenencias, muy cerca varios salones con suficiente espacio para hacer ejercicios, levantar pesas o jugar a la pelota. Gracias a un sistema de calefacción subterráneo, el edificio contaba con salones de sauna donde los asistentes se frotaban el cuerpo con aceites. La costumbre dependía de los gustos y los presupuestos, algunos pasaban inmediatamente a los baños de agua fría; mientras otros se sumergían en agua caliente para relajarse y luego disfrutar de un masaje que podía finalizar con un estimulante baño en agua fría. Definitivamente que los actuales spa muy poco han tenido que inventar.

Un sofisticado sistema de calefacción hacía funcionar el sauna

Los investigadores aseguran que el edificio fue ampliado en el siglo II cuando se agregaron varios salones. Su uso no está claro ya que gran parte permanece oculto bajo la Iglesia de San Pedro, uno de los edificios más representativos de la ciudad, lo que limita las excavaciones.

Entrada a las termas, frente a la iglesia

Los expertos encontraron materiales arqueológicos que llevan a concluir que en los siglos III y IV las termas fueron clausuradas y el edificio se transformó en viviendas; luego de algún tiempo pasó a ser un depósito de materiales y finalmente, durante la Edad Media, se utilizó como lugar de culto y cementerio.


Las Termas Romanas de Campo Valdés se han convertido hoy en un interesante museo ubicado al pie del Mar Cantábrico, en Gijón, la ciudad más poblada de Asturias. Una buena razón para viajar o por lo menos para hacer un alto en nuestra complicada agenda diaria y recordar al poeta romano Décimo Junio Juvenal, que algo sabía cuando sus frases aún siguen vigentes: “Pan y circo”; “¿Quién vigilará a los propios vigilantes” y “Una mente sana en un cuerpo sano”.


Incluyo más fotografías para que puedas ver más del recorrido por las termas, incluye un diseño de cómo sería la terma en funcionamiento. Agradezco tus comentarios y opiniones.




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