La vida en un Palacio del siglo XIX

Rodeados de obras de arte, armas antiguas, piezas arqueológicas, esculturas valiosas, cientos de dibujos, miles de estampas, fotografías, libros incunables y valiosas monedas… Así se vivía en el palacio del Marqués de Cerralbo. El lugar hoy convertido en museo es uno de los pocos de Madrid que todavía se mantiene prácticamente intacto a pesar del tiempo.


El Marques Enrique de Aguilera y Gamboa era uno de los hombres más codiciados de la nobleza española de la época. De su padre heredó el título de Conde de Villalobos y de su abuelo el de Marqués de Cerralbo, Marqués de Almarza y Marqués de Campo Fuerte, Conde de Alcudia, Conde de Foncalada y Conde Sacro Romano Imperio. Precisamente no le faltaban ni títulos ni fortuna y como si fuera poco solo tenía 26 años, lo que lo convertía en uno de los más hombres más codiciados de la nobleza española. Todos pensaban que cortejaba a Amelia del Valle, hermana menor de su amigo Antonio, cuando sorprendió pidiendo en matrimonio a la madre, María Manuela Inocencia Serrano Cerver, una viuda de 55 años.

Enrique de Aguilera y Gamboa, Marques de Cerralbo

La pareja, poco común para la época, compartía el gusto por las artes y la historia. El Palacio fue construido especialmente para ellos y el propio Marques supervisó la obra diseñada para poder exponer la interesante colección familiar que fueron adquiriendo y que hoy se exhibe en el piso principal.


Su esposa, María Manuela Inocencia Serrano Cerver,

Una impresionante armería compuesta de 700 piezas da la bienvenida a los visitantes. La decoración, inspirada en un castillo medieval, luce paredes colmadas de armas y armaduras procedentes de Europa, Asia, América y Oceanía junto a los escudos de la familia.


El palacio es un buen ejemplo del “horror vacui” aquel estilo obsesivo por no dejar ni un mínimo espacio sin ser rellenado. Las paredes están decoradas con papel pintado, una novedad para la época, y están repletas de pinturas de los siglos XV al XIX, con todo tipo de obras, incluyendo de grandes artistas como El Greco, Tintoretto, Zurbarán y Snyders; tan juntas unas de otras que es imposible verlas todas.

Cientos de obras de artes visten las paredes del palacio

El marques era además un hombre estudiado y formaba parte de la Real Academia de Historia donde destacó como arqueólogo, afición por la que organizó y sufragó con su fortuna varias excavaciones en España. En su residencia la colección arqueológica incluye más de doscientas piezas; pero donó muchas otras al Museo Arqueológico Nacional y al Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Cada sala del palacio es una joya del eclecticismo, una mezcla de diferentes estilos y épocas, desbordante de obras de arte: esculturas de bronce, alabastro, mármol y granito. Jarrones, vajillas y adornos de la más finas cerámicas, porcelanas y cristales. Las lámparas de cada espacio son espectaculares y cada habitación cuenta con un curioso reloj inglés o francés de los siglos XVIII al XX que todavía funcionan.


El marques enviudó a los 51 años y nunca se volvió a casar. Sus hijastros, que tampoco se casaron, siguieron viviendo con él. Con Antonio, quien murió cuatro años después de su madre, compartía la afición por la numismática; la colección conjunta cuenta con 23.780 monedas cuyas piezas atesoran gran valor histórico. El marques siguió viajando y adquiriendo piezas para sus colecciones, la de dibujos consta de unos 700 ejemplares y la de estampas casi 1400. (Puedes ver la galería de fotos justo abajo deslizando hacia los lados)


Su afición por los libros lo llevaron a reunir en su biblioteca 7 mil ejemplares. Gran parte de la colección tiene que ver con sus temas de interés: numismática, historia del arte y arqueología. Sin embargo, también se dedicó a comprar libros considerados de gran belleza artística en España, Italia y Francia. La hermosa biblioteca cuenta con incunables del siglo XV hasta libros editados a comienzos del siglo XX.


El Marqués de Cerralbo murió a los 77 años en su palacio, sentado en el sillón isabelino que permanece al lado de la cama. El marqués que había disfrutado de una vida repleta de lujos, descubrimientos, arte e historia pasó sus últimos días en la habitación más sencilla de todo el palacio, el lugar que había sido su dormitorio al morir su esposa hacía ya 26 años.

El lugar donde murió el Marques de Cerralbo a los 77 años

El Marques Coleccionista como se le conoce, temía que tras su muerte sus colecciones se dispersaran, por lo que decidió dejárselo todo al Estado español con la idea de que su palacio se convirtiera en una casa museo y su tesoros se mantuvieran juntos. El proyecto contó con el apoyo de su hijastra Amelia quién al morir, 5 años después, también legó las obras de arte y artes decorativas de su propiedad para que formasen parte del Museo Cerralbo. Gracias a ellos hoy podemos viajar en el tiempo y descubrir cómo se vivía en un Palacio del Siglo XIX.

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