Sanz Briz: El Ángel de Eva (avances de mi libro)

Sentada en el salón de su casa Eva revisa sus papeles. Aquellos que encontró hace dos años cuando su padre murió y que se han convertido en piezas clave para reconstruir su propia historia. Aquella historia de la que algo sabe, a pesar de que en casa era poco o nada lo que se hablaba del pasado, de los años en Budapest, de la Segunda Guerra Mundial y especialmente de los horrores de la Shoá, del Holocausto.


Dentro del antiguo pasaporte de su madre Katy, encuentra la entrada a un casino en Estrasburgo con fecha de 1958 y la tarjeta del Cónsul Honorario de España de ese entonces, que atrás tiene escrito a mano el nombre Sanz Briz. En 1958 no era un personaje del que se hablara, pero la madre de Eva lo estaba buscando.


El diplomático español, Ángel Sanz Briz, había estado al frente de la Embajada de España en Hungría durante los años más duros de la guerra. A pesar del peligro que representaba, había burlado a los húngaros para salvar judíos. Primero había otorgado pasaportes españoles a los pocos judíos sefarditas (descendientes de los judíos expulsados de España en 1492) que había en Hungría. También había otorgado pasaportes españoles -de tránsito- a judíos no sefarditas que habían llegado implorando ayuda. Finalmente, había emitido miles de cartas de protección, con el sello oficial de la legación española y había habilitado varias casas protegidas donde refugiaba a los judíos para evitar su deportación a los campos de concentración. En una de esas casas habían estado Katy, su tía, su hijo mayor y también Eva, que era solo una bebé.

Ángel Sanz Briz, llamado El Ángel de Budapest.

No fue hasta 1966 cuando la hazaña de Sanz Briz fue reconocida y su nombre entró en la lista de los Justos entre las Naciones por haber salvado a más de 5 mil judíos húngaros de una muerte segura. Muchos años después, en 1998, Katy decidió hablar. Habían pasado más de cincuenta años desde la guerra cuando acepta dar una entrevista para la Shoah Fundation Institute, la fundación creada por Steven Spielberg con el objetivo de recopilar testimonios de sobrevivientes y otros testigos del Holocausto.


El testimonio de Katy me conmovió. En la entrevista que dura una hora con 43 minutos habla de su infancia feliz, de la época en que Budapest era la cuna del ballet, la música clásica y las artes, y de cómo poco a poco fueron perdiendo sus derechos, sus trabajos, sus propiedades… Cuenta como fueron discriminados y humillados progresivamente y de repente un día vieron que habían perdido sus vidas y sus sueños. También recuerda como pasaron hambre y frío, y como a pesar de vivir hacinadas ochenta personas en un cuarto con solo un baño, jamás negaron la entrada a más y más personas, pues sabían que era la única forma de salvarse de las garras asesinas de los nazis. Katy cuenta como desde su refugio escuchaba por las noches los disparos contra cientos de judíos que murieron asesinados en el Danubio (puedes leer Los Zapatos del Danubio haciendo clic aquí), también se lamenta del hambre que pasaban sus hijos, de los problemas de salud que sufrieron y valientemente confiesa que incluso pensó en acabar con su vida.

Extracto de la nota enviada por Sanz Briz a España informando de los horrores que vivían los judíos en Hungría

Ángel Sanz Briz murió en 1980 en Italia y Katy, ahora viviendo en Madrid, no le había podido volver a ver. Años después se encontró con su viuda y sus hijos a quienes les contó su historia. Sobre la vida del Ángel de Budapest como le llaman, se han escrito varios libros y se produjo una película. En Madrid una calle lleva su nombre y la casa donde vivió en la Calle Velázquez está identificada. Sus hijos participan anualmente en diferentes actos de recordación del holocausto, aunque insisten en que él jamás se sintió un héroe, ni habló de sus hazañas con ellos, ni con nadie. Así son los verdaderos héroes, se entregan a las causas nobles sin pedir nada a cambio.

Uno de los miles de documentos con los que Sanz Briz salvó a más de 5 mil judíos

Hace unas semanas en el Hospital 12 de octubre de Madrid se inauguró una exposición titulada Visados para la Libertad, un homenaje a quienes arriesgaron su propia vida para salvar judíos en el holocausto. La figura principal fue Ángel Sanz Briz y el testimonio de Eva fue la mejor forma de honrar su memoria: “Para mí, mi justo y mi ángel fue Ángel Sanz Briz de bendita memoria”, dijo emocionada.


Seguimos revisando los papeles de Eva, los tesoros, como les llamamos, comienzan a cobrar vida a medida que seguimos indagando. Revisamos nombres y comparamos fechas. El pasaporte de la abuela Rozsa (del cual escribí en Descubriendo Secretos y puedes leer haciendo clic aquí) cobra sentido. El antiguo atlas que usaba Eva en sus estudios nos devela nuevos secretos sobre el cual escribiré el próximo capítulo. Es fascinante tener entre mis manos estos documentos que nos acercan a historias de horror, pero también de heroísmo. Historias de maldad y de víctimas, pero también de ángeles que arrancaron de la muerte a miles de inocentes extendiendo sobre ellos la bandera de España.


Actualmente trabajo en mi segundo libro, la biografía de una familia judía de Budapest durante la Segunda Guerra Mundial. Te invito a acompañarme en este proceso haciéndome llegar tus preguntas y comentarios a través de este blog. Puedes recibir mis actualizaciones dejando tu correo electrónico.

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